LO MÍO ES MÍO, PERO LO COMÚN ES DE TODOS

LO MÍO ES MÍO, PERO LO COMÚN ES DE TODOS

Cuando se compra un departamento no sólo se obtiene el inmueble, sino que además se contraen varias obligaciones y derechos. Esas normas, creadas para la sana y conveniente convivencia, no son simples caprichos de las comunidades y de las empresas administradoras: son leyes y decretos de obligatorio cumplimiento.

Por eso, antes de adquirir una vivienda sometida al régimen de propiedad horizontal, pregúntese si es capaz de vivir en comunidad y respetar los derechos de los demás.

Lo cierto es que la propiedad horizontal es un sistema jurídico de convivencia que requiere para su operatividad la participación efectiva de las personas que integran la comunidad de cada edificio.

Sin embargo, algunos propietarios hacen caso omiso del concepto de propiedad horizontal que dice: es la facultad de usar, gozar y disponer de un inmueble de manera exclusiva en las partes privadas, y de manera compartida en las zonas comunes.

Para evitar estos conflictos se debe utilizar el Reglamento de Propiedad Horizontal el cual contiene los principios básicos para vivir en comunidad.

En ese momento, la propiedad horizontal se convierte en una pequeña empresa que tiene aspectos jurídicos, financieros, administrativos, relaciones laborales y manejo de personal.

Lo ideal para el buen funcionamiento de un inmueble de propiedad horizontal es tener en cuenta algunas recomendaciones, como, por caso, participar en las asambleas, respetar los derechos ajenos, conocer el reglamento de propiedad horizontal, pagar a tiempo las expensas y contratar administradores de consorcios idóneos.

Recordemos que las buenas costumbres y la educación no pelean con nadie. Entender que lo mío es mío, pero lo común es de todos, sienta las bases del respeto en propiedad horizontal.